Julia Catalán

05 febrero 2020

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UN FIN DE CURSO DE ENSUEÑO

Tras un duro viaje, tras meses de periplo a lo largo y ancho del curso formativo reglado y de las actividades extraescolares complementarias que hacen aún más dura y larga la travesía académica, se hace más que merecido y necesario un kit kat, una pausa en el camino, un salto a la aventura, una inmersión en un mar de fantasías.

Pablo, Elsa, Carlos y Rebeca preparan las maletas, las cargan de ilusión para salir de la rutina de nueve meses de estudios, desplegar las alas de su imaginación y volar, volar sobre un paraíso colmado de diversión y donde naturaleza, cultura, deporte y actividades lúdicas y recreativas marcarán el ritmo de unos días que jamás podrán borrar de sus mentes.

Al fin llegó el día, junto a una treintena de compañeros de clase, a sus pies de abren las puertas de Wakana Lake, en pleno Parque Natural de Los Alcornocales, les ofrece 180.000 hectáreas de naturaleza virgen, con un extraordinario potencial natural y paisajístico sin igual, entre el cielo y la tierra, el olimpo terrenal. Y en la agenda, un sinfín de actividades que darán luz y color a un destellante viaje repleto de aventuras y experiencias inolvidables.

Una vez alojados en el Cortijo, un paseo a pie del lago, muestra cada rincón de esta maravilla natural que a cada paso depara una sorpresa. Wakana abraza a sus visitantes y les abre su corazón y todos sus secretos. Este grupo de amigos comienza su aventura con una ruta de senderismo que les mostrará los alrededores más inmediatos del territorio Wakana, donde poder divisar los abrigos y cuevas prehistóricas del Tajo de las Figuras, parte del conjunto de dólmenes que salpican este mágico rincón y la gran extensión del lago con toda la riqueza de flora y fauna que caracteriza este espacio.

Pero esto es solo el comienzo, la antesala de la diversión, pues les espera una travesía en kayak a lo largo y ancho de las islas del lago, demostrar su puntería y pericia con el tiro con arco, desafiar a ley de la gravedad en los cinco puentes colgantes y tres tirolinas, a más de siete metros de altura, de nuestro canopy park, una apasionante forma de divisar la extensión y maravillas de Wakana. Hay tiempo para todo, también para los juegos en equipo, para, más allá de las nuevas tecnologías, disfrutar de actividades y juegos tradicionales en los que poner a prueba las destrezas, habilidades y la empatía, educación en valores colectivos. El relax en la zona chill   out, un baño en el lago, o un paseo por la orilla del lago observando las aves.  

Alcanzamos la fase final del campamento, pero no menos apasionante que el resto, tras un reconfortante desayuno nos activamos en el agua con un paseo en padel surf desde donde equilibrar nuestro cuerpo y mente y poder otear la inmensidad de este paraíso. Y como colofón, la spartan race, un circuito americano con obstáculos, una carrera en equipo por agua y barro, donde hay que salvar cuerdas de equilibrio sobre piscinas de barro, escaleras de monos, carreras sobre neumáticos, zonas para rebasar reptando, un espacio donde poner a prueba, además de nuestras cualidades físicas, nuestra solidaridad, generosidad, empatía y el trabajo en equipo. Una experiencia sin igual que acaba con un chapuzón en el lago y una reconfortante ducha caliente…

Pero su paso por Wakana no acaba aquí, sigue vivo en la imaginación, en sus mentes, se convierte en un recuerdo perpetuo, en una aventura inolvidable.

Wakana os espera!!!

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